sábado, 7 de junio de 2008

Eiswein o vinos de hielo (Alois Kracher vs. Gramona)

Los "vinos de hielo", o eiswein, son vinos procedentes de uvas blancas -generalmente Gewürztraminer, Riesling e incluso la Chardonnay o la Muscat- en viñedos afectados por una bacteria, la botrytis, que pudre la uva -la llamada podredumbre noble-, afectando al mosto pero no al azúcar que contiene el grano, de tal forma que la proporción de gramo de azúcar por litro de mosto se ve considerablemente aumentada.
Esta bacteria es la principal "responsable" de vinos dulces tan afamados como los vinos de hielo, el tokaji húngaro o del botrytis riesling de Lindemans, en Australia.

Tradicionalmente los vinos de hielo más famosos son los austríacos, aunque los canadienses llevan años pegando fuerte también. En cualquier caso, es difícil encontrar vinos de hielo canadienses en España, debido a los altos precios que suelen tener. Sí es relativamente fácil, en cambio, encontrarse con un buen eiswein de Alois Kracher, bastante más ajustado en precio (18-28 euros), y con una buena calidad.

El secreto de este vino, además de contar con la bacteria botrytis, es el de su recolección: se recoge en Octubre, con la uva ligeramente pasificada en la cepa, de madrugada, y sólo tras una noche de helada intensa, porque los racimos tienen que llegar al depósito a una temperatura máxima de -4º C. Así el azúcar, al estar congelado, cristaliza y no se quema en la fermentación, quedando de forma residual en el vino, y proporcionándole ese característico sabor dulce.

En Cataluña la bodega Gramona comercializa desde hace años el "Vi de Gel", una copia del original, con buen resultado (es agradable), pero que no respeta el procedimiento original: evidentemente, el clima en el Penedés no es el mismo, ni creo que las uvas de esta bodega estén infectadas por la bacteria. Lo que hacen -tengo entendido-, es recoger la uva pasa y realizar una parada fermentativa con frío. ¿Cómo se hace? Bueno, el mosto al fermentar quema el azúcar, que se convierte en alcohol. Los de Gramona rodean el depósito de acero inoxidable de hielo carbónico en mitad del proceso, de tal forma que consiguen bajar la temperatura del mosto y parar la fermentación. Todo el azúcar que no se ha quemado queda de forma residual en el vino, produciendo un vino dulce con un sabor "parecido" al vino de hielo tradicional.

Yo recomiendo probar el "Vi de gel" sólo en el caso de que no podamos conseguir un vino de hielo, puesto que el precio es parecido (en torno a 15 euros el "vi de gel"), y puestos a probar, mejor el original, ¿no?
En cambio, si nos decidimos por el austríaco, hay que probar el Kracher, porque es la referencia mundial. A partir de ahí podemos encontrar otros mejores (y mucho más caros), si rebuscamos en tiendas especializadas.

lunes, 19 de mayo de 2008

Terra do Gargalo Blanco

Parece que nos empeñemos en recomendar vinos difíciles de encontrar. El otro día me preguntó un amigo si eso lo hacía para parecer que estoy viajado o para que no pudiesen comprobar si mis notas de cata eran correctas.

Supongo que sí quiero parecer un poco viajado, aunque sea sin darme cuenta. Tengo mi toque de vanidad. Además, esa vanidad hace que quiera ser el primero en descubriros un vino diferente, porque, ¿Qué se puede descubrir en un Barbadillo?

Así que hoy os traigo el Terra do Gargalo Blanco. Sí, ya sé que es un vino que comercialmente empieza a ser conocido, entre otras cosas porque la marca Roberto Verino está detrás, y el propio Roberto no pierde oportunidad de hablar de él.

Pero es un vino diferente.

Para empezar, porque es un blanco de Galicia, y no es ni Albariño, ni Ribeiro. Es de Orense, ¿Orense?

Después, porque en contra de la costumbre gallega, no es una bodega de tradición familiar, sino de proyección puramente empresarial, por mucho que el empeño de Roberto Verino por generar riqueza en su patria chica sirva de justificación.

Por último, porque el coupage que lo compone (treixadura, godello y dona blanca), representa un vino único, que no existe en el resto de España.

Vista: Color amarillo con tonos oliva, cristalino y brillante.

Olfato: Complejidad de aromas frutales, sobresale la manzana.


Gusto: Su paso por boca es sedoso, afrutado y con una pizca de miel, su postgusto es duradero.


También se puede disfrutar con marisco, como los albariños. Pero mi recomendación es que lo disfrutéis bien frío en un día de parrillada, cuando todavía no han salido las primeras chuletas (o langostinos, o sardinas,...) y el calor del sol y de la parrilla aprietan.
Yo lo encontré en La Barrica de la Oca, ya he hablado en otros blogs de ellos. Buena gente.

martes, 29 de abril de 2008

Barbara Fores (2007)

¡Qué lástima de vino! Es bueno, bueno, bueno, y más en relación a su precio. Garnacha blanca y Voignier, un coupage que no conozco de ninguna otra bodega que lo trabaje bien. Pero un blanco de Terra Alta, ¿dónde lo encuentras (aparte de en Cataluña)?

Los catalanes son genios en esto de la comercialización. No en vano se han "inventado" ocho denominaciones de origen de donde en Extremadura, por ejemplo, sólo sacan una. Aunque de Extremadura hablaremos otro día. Ocho denominaciones multiplica por ocho la posibilidades de que alguien "pique " con uno de tus vinos.


Evidentemente, ese truco tiene un problema, y es que no todas las DO´s tienen el mismo éxito, ni la misma promoción. Y las que se quedan en la cola sufren injusticias, aunque sea involuntariamente, como le pasa a esta bodega.


Cuando lo encuentres, no lo dudes: Llévate una botella, dos, las que sean. No decepciona.


Vista: Color amarillo pajizo, pálido.


Olfato: En nariz se muestra algo cerrado al principio, pero pronto percibes la fruta blanca (pera), algunas notas florales y anisados.


Gusto: En boca tiene una acidez correcta, es algo corto y poco persistente. No se notan sus 13,5 grados, no resulta excesivamente alcohólico si se toma frío. En conjunto es mucho más que correcto, sobre todo teniendo en cuenta su relación calidad-precio.

El precio es de unos seis euros.